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Xantofobia

En un mundo donde la naturaleza nos brinda sus dones, resulta hermoso admirarla y dar cuenta de sus maravillas. Va desde paisajes, montañas, ríos, lagos, animales, plantas y flores, cada uno con características particulares externas que los identifican. De esta forma, todos aquellos que disfrutamos de buen sentido de la vista, podemos realizar una representación de lo observado, en el caso de la xantofobia, no es así; te contamos el por qué.

Entonces decimos: Ese río es muy extenso, su caudal es grande, tiene grandes rocas y sus aguas son azul profundo. O: He visto un oso de gran tamaño, parecía estar en etapa adulta, su pelaje era marrón con manchas blancas. Desde pequeños hemos aprendido a apoyarnos en elementos clave que nos permiten describir lo visto, uno de ellos es el color.

Naturaleza de la visión humana

xantofobia

El ser humano está dotado biológicamente de una serie de reacciones que le permitirán disfrutar de su entorno inmediato. Uno de estos sentidos es el de la visión, en el cual a través del órgano llamado ojo captamos imágenes. Las mismas son enviadas al cerebro y nos permiten tener una perspectiva de lo observado, normalmente captado en diferentes colores.

Los colores cuentan con una subdivisión: Encontramos los primarios y a partir de ellos surgen los secundarios, gracias a su combinación. Los colores primarios, o básicos, son 3: amarillo, azul y rojo; estos son los que van permitiendo combinaciones que originan otros colores.

Es común relacionar el color amarillo a la prosperidad (ya que puede compararse con el sol o el oro). En algunas culturas simboliza buena suerte y alegría, y por eso mucha gente viste de amarillo para iniciar nuevos proyectos. No hay mucha literatura negativa acerca del color amarillo, salvo que es el principal protagonista de una fobia específica.

Definición de xantofobia

La xantofobia es la fobia referida al temor irracional e injustificado a observar, vestir, usar y mencionar el color amarillo. Como la mayoría de las fobias, se escapa del control de quien la padece, es involuntaria y no admite razones. La persona que la sufre no puede argumentar razones lógicas para sustentar el pánico que le produce el color amarillo.

Etimológicamente, la palabra xantofobia se ubica en el griego “xantous” que significa “amarillo” y “fobos” que significa fobia: Fobia al amarillo. Esto aplica a alimentos, animales, objetos… todo lo que sea de este color podría provocar la reacción fóbica al xantofóbico.

Al igual que otras fobias, los signos de peligro comienzan cuando presenta limitaciones en su vida a causa del temor. La complejidad aquí surge de la imposibilidad de evadir el uso del color amarillo o el contacto con el mismo. Es el momento cuando se hace necesaria la intervención de un profesional en materia de psicología para tratar el trastorno.

Quizá parezca un poco “inventada” la idea de una fobia hacia un color, hasta podría ser risible para algunas personas. Pues, por el contrario, resulta ser una condición tan seria como cualquier fobia y si no es tratada es terrible. La xantofobia no debe ser tomada como chiste ni broma, es un padecimiento psicológico tan real como cualquier otro.

Puede ocurrir que a la persona nunca le gustó el color amarillo, y esto fue transformándose en un trastorno fóbico. O que en etapa temprana haya aprendido y repetido pensamientos negativos de los temores de otros (escuchados en casa). Sin importar realmente los orígenes, el xantófobo experimenta episodios de ansiedad críticos, desmejorando gravemente su vida mental y emocionalmente.

Causas de la xantofobia

  • Experiencias ocurridas en edad temprana que generen trauma: La persona puede evocar una mala experiencia vivida asociándola con el color amarillo.
  • A causa de la cultura: Por estar relacionada con la mala suerte o con la muerte, convirtiéndose en algo cabalístico.
  • Conductas aprendidas: Por escuchar historias relacionadas con el color amarillo que causan temor y conllevan a copiar estos comportamientos.

 Síntomas de la xantofobia

Cuando una persona padece de este trastorno, podemos observar en ella algunas particularidades, por ejemplo:

  • Crisis de pánico: La ansiedad generada por el temor de que algo muy grave ocurra, conlleva a sufrir fuertes ataques.
  • Ansiedad: Origina el sentimiento inquietante que sentir que el peligro está cerca, así no sea cierto, lo cual genera angustia.
  • Temblores: Que son la respuesta emitida desde el cerebro y que se manifiesta a nivel muscular por el miedo.

También se experimentan estas sensaciones: Boca seca, náuseas, problemas para respirar, incremento del ritmo cardíaco, y en casos exagerados, alucinaciones.

Es importante recordar que cuando un miedo se convierte en fobia, el afectado pierde control de reacciones frente al estímulo. Por irracional que parezca, si tiene enfrente un objeto, animal o escucha mencionar el color amarillo, desatará la reacción defensiva.

Tratamiento recomendado para la xantofobia

Se considera la terapia de hipnosis para trabajar profundamente a nivel del subconsciente cerebral del individuo. Paulatinamente, se puede ir borrando esos recuerdos de temor para sustituirlos por unos positivos, logrando finalmente erradicarlos de su mente. El beneficio de esta terapia consiste en fragmentar las relaciones negativas que la persona posea hacia el objeto de su fobia.

Cuando dicho proceso, el xantofóbico es capaz de controlar su respuesta al encontrarse en la situación que le causa pánico.

También, puede mencionarse el “coaching ontológico”, cual es otro tipo de terapia que funciona de manera guiada por un especialista certificado. En ella, se busca que sea el individuo quien mediante su descubrimiento personal resuelva conflictos, en este caso, la fobia.

Otra alternativa es el empleo de la terapia cognitiva – conductual, o TCC, en la que se asiste la fobia específica. Dentro de esta se incluyen: la terapia de exposición, de sensibilización sistemática, de relajación, y técnicas de programación neurolingüística (PNL).

Finalmente, entre los tratamientos utilizados para tratar el trastorno del temor al color amarillo, o xantofobia, se incluyen los fármacos. Son prescritos mediante indicación profesional y sus dosis van de acuerdo a la gravedad de la situación del paciente.

Es importante destacar que el tratamiento farmacológico debe ser tratado a la par con la terapia seleccionada por el especialista. La finalidad sería contribuir con ambos tratamientos a combatir la ansiedad que puede presentarse con cada crisis sufrida por el afectado. El uso de ansiolíticos es muy frecuente en este tratamiento (conocido como fobia específica), así como también usan los ansiolíticos.

El propósito del tratamiento es combinar los hábitos de una vida sana, permitiendo al paciente lograr una salud mental óptima. Debe ir incorporando rutinas de ejercicio físico al aire libre (natación, correr); tener un descanso adecuado, y comer adecuadamente.

 Consideraciones finales

xantofobia

Por tratarse las fobias de trastornos psicológicos que pueden resultar severos, es necesario acudir a un especialista para ser tratado.

Es primordial que el paciente sepa que la xantofobia es curable, en términos de estadísticas se han logrado resultados estupendos. Se pretende que la persona ya no esté ansiosa frente al objeto de color amarillo, y que no huya de eso. Se espera un cambio de actitud en general frente a los pensamientos que generen angustia relacionados con el color amarillo.

En la vida diaria, puede parecer muy extraño pensar en una persona que padezca fobia irracional al color amarillo. Pues realmente desde que somos pequeños estamos frente a situaciones escolares que lo involucran, forma parte de la cotidianidad infantil. También, la educación impartida desde el hogar, la cual orienta y brinda oportunidades a los niños para desarrollarse, es necesaria.

Al observarse un infante mostrando síntomas de aversión excesiva a cualquier cosa, o en particular al color, se debe prestar atención. El apoyo de la gente del entorno cercano a quien sufre de xantofobia es fundamental. Son ellos quienes pueden brindar el acompañamiento al paciente en momentos duros de crisis y cooperar a enfrentar sus situaciones.