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Latrofobia

Desde niños, todos sentimos alguna vez miedo a las inyecciones, agujas o los implementos del odontólogo. Ese miedo es normal, y suele superarse con el paso del tiempo. Sin embargo, para algunas personas este temor se intensifica en la adultez sin razón aparente. Visitar al médico se convierte en una tortura que evitan a toda costa, llegando a poner en riesgo su salud. Cuando una persona presenta todas estas características, puede tener latrofobia. En adelante explicaremos en qué consiste esta condición y cómo es que puede llegar a desarrollarse.

 Latrofobia. ¿Qué es?

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Latrofobia es el nombre que se le da al miedo ilógico e inevitable que algunas personas sienten hacia los médicos. Es una fobia social, que evita que las personas que la padecen se pongan en contacto con estos profesionales. El hecho de pensar en una visita al doctor basta para desencadenar los síntomas que evidencian esta condición. Los latrofóbicos pueden llegar a poner en peligro su vida, al impedir recibir asistencia oportuna ante algún problema de salud.

¿Cómo se origina la Latrofobia?

Los motivos por los que un individuo puede tener o desarrollar una fobia son tan diversos y únicos como él. Generalmente, están asociadas a eventos traumáticos previos en su vida, o a trastornos psicológicos que ayudaron en su creación. Considerando que cada persona interpreta su realidad de manera diferente, los pensamientos generados de un hecho pueden llegar a ocasionarla. Así, un evento común para dos personas puede producirle una fobia a una de ellas, pero no a la otra.

Es como el miedo irracional e incontrolable hacia los médicos, pudo originarse desde un hecho particularmente doloroso para el paciente. La latrofobia pudo surgir viendo cómo una persona cercana que se encontraba grave era atendida por un médico, y murió. El suceso pudo originar la creencia de que fue el profesional quien le ocasionó la muerte por una mala praxis. Este pensamiento, combinado con el dolor sentido, se arraigó en la persona y le generó la latrofobia.

En otros casos, la condición está asociada a la relación que la persona hace de los médicos con el dolor. Se enfocan en que sus procedimientos ocasionan sufrimiento, dolor propio y ajeno y hasta pérdidas. Este tipo de creencias ocasiona ansiedad a las personas, lo que no les permite ver que, al contrario, ofrecen ayuda. Las personas con latrofobia pueden sentir angustia por su salud, asociando las visitas al médico con malas noticias sobre ésta.

 ¿Cuáles son los síntomas de la Latrofobia?

Todas las personas en algún momento pudimos llegar a sentir miedo de visitar al médico o especialista. Temor de sentir dolor, recibir una mala noticia sobre nuestra salud e incluso pudor, cuentan como razones para percibirlo. Sin embargo, normalmente no suelen condicionar o impedir la visita, ya que, si es necesaria, lo mejor sería realizarla pronto.

Las personas con latrofobia no tienen la misma opinión al respecto, al menos no voluntariamente. Si bien saben que las visitas al médico, por la razón que fuesen, son necesarias para su bienestar, las rechazan. Esto se debe a que la mera idea de encontrarse ante uno de éstos profesionales les ocasiona angustia y nervios. Las personas con esta condición empiezan a presentar síntomas de ansiedad intensa desde días antes de encontrarse con un médico. Esto, al no ser común en la mayoría de las personas, representa un síntoma de esta fobia.

Otro hecho que demuestra que alguien puede sufrirla, son las reacciones corporales al encontrarse inevitablemente con un doctor. Sudoración repentina e intensa aún en ambientes ventilados, temblores incontrolables de las extremidades y falta de aire son síntomas comunes. La ansiedad que experimentan las personas fóbicas pueden variar de intensidad en cada una, pero siempre llegar a nervios paralizantes. Estos resultan evidentes cuando la persona tiene una crisis en la que le cuesta articular palabras y movimientos coordinados. Cuando aparecen, suelen estar acompañadas de náuseas y mareos, que, aunados a los síntomas anteriores, causan el desplome del paciente.

Consecuencias de una vida con Latrofobia

Entre las consecuencias más graves que puede ocasionar esta fobia se cuenta el hecho de evitar las revisiones médicas necesarias. Es decir, una persona puede poner en riesgo su vida o dejar avanzar síntomas de alguna enfermedad hasta hacerlos irrevertibles. Se sabe que la mayoría de las afecciones tienen cura si son tratadas oportunamente, pero los latrofóbicos disminuyen sus posibilidades. El temor irracional a visitar un especialista supera su temor de tener cualquier otra enfermedad, colocando su vida en riesgo.

Las personas con latrofobia evitan acercarse a centros de salud, para evadir encontrarse con lo que les ocasiona miedo. Esto puede resultar frustrante cuando algún ser querido o amigo se encuentra herido o enfermo y quisieran verlo personalmente. Al igual que las demás fobias sociales, la latrofobia genera temor paralizante que impide el normal desarrollo de su vida. Las personas que la padecen condicionan sus actividades a sortear de cualquier manera lo que les genera el miedo irracional. Esta situación de dependencia les genera estrés tanto a los latrofóbicos como a sus allegados, porque ven cómo les afecta.

Al igual que sucede con la mayoría de las fobias de este tipo, puede ayudar a desarrollar otras condiciones. La ansiedad persistente y falta de comprensión y apoyo por parte de los allegados basta para que aparezca la depresión. Ésta, al igual que la fobia en sí misma, es una afección que no debe subestimarse, por sus graves consecuencias. Sin embargo, esta, al igual que la mayoría de las fobias, puede superarse desde su aceptación y con ayuda. El apoyo de los familiares y amigos es tan importante como la asistencia profesional.

¿Cómo obtener ayuda para superar la latrofobia?

Se sabe que las afecciones, dependiendo de su tipo, deben ser tratadas por el especialista conveniente: psicólogos, psiquiatras o psicoterapeutas. Sin embargo, en esta fobia en particular, resulta mucho más complejo obtener ayuda, porque quien puede brindarla representa su causa. Las personas con latrofobia sienten pánico de visitar a médicos o especialistas, por lo que no sería diferente esta vez.

Teniendo en cuenta esto, lo recomendable es que la persona con la fobia cuente con la ayuda de alguien cercano. El familiar, amigo o allegado debería concertar una cita previa con el especialista seleccionado, para explicarle los detalles del caso. Juntos, podrían determinar la manera de que éste pueda evaluar al paciente sin que sienta que está con un médico.

Planificar un encuentro supuestamente fortuito en un ambiente neutral, como un café o parque, puede ser un punto de partida. La idea es que la persona con latrofobia sienta que puede confiar en esta persona, sin saber que un especialista. De entrada, el acompañante puede sentirse mal por ‘engañar’ al paciente, pero debe recordar por qué lo hace. En el mediano y largo plazo, resulta siendo una terapia de exposición directa. El paciente habrá estado en contacto directo con la causa de su miedo, lo que le sorprenderá. Este hecho le puede ayudar a racionalizar su temor, comprendiendo que puede llegar a manejarlo, y no a la inversa.

Enfrenta tus miedos

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En los casos menos graves, los ejercicios de relajación suelen ser los más apropiados para afrontar este tipo de fobias. La idea es que la persona que la padece, pueda visualizarse tranquila al momento de la visita al médico. Esto la coloca en un mejor estado emocional para hacer frente a sus miedos, así como a los síntomas generados.