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Angrofobia

Las fobias son miedos irracionales y muchas veces injustificados que complican la vida de quienes las padecen. Esto varía de acuerdo a los síntomas e intensidad de cada una. En esta oportunidad abarcaremos diferentes aspectos de la Angrofobia.

¿Qué es la angrofobia?

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En este sentido, la angrofobia puede definirse como el temor irracional a sentirse disgustado, molesto o enfadado. También, a las circunstancias, personas o elementos que puedan provocar estas reacciones. Considerando que estos sentimientos son reacciones ante cualquier estímulo externo, las personas que padecen esta fobia viven con constante ansiedad. Esto se debe a que no pueden controlar en qué momento o por cuál circunstancia puedan llegar a enfadarse. La situación termina afectando así su calidad de vida y su capacidad para socializar normalmente.

¿Cómo surge la angrofobia?

Como mencionamos anteriormente, las fobias son temores irracionales, así que no siempre existe una explicación lógica o racional para padecerlas. Son condiciones innatas de las personas que las tienen. Sin embargo, pueden a veces estar asociadas a trastornos psicológicos o traumas previos derivados de algún acontecimiento vivido.

Por ejemplo, las personas pueden llegar a sentir esta fobia desde que la última vez que se enojaron. Entonces actuaron de forma errante o no supieron gestionar los sentimientos derivados de su ira. A veces terminando en conductas violentas que pudieron herir a otras personas y a ellos mismos, que no quisieran repetir. De aquí surge el temor de percibir esa sensación nuevamente, porque es algo de lo que no se sienten orgullosos.

Otros sostienen que la situación u objeto que provoca la fobia es un símbolo de algo que causa temor inconscientemente. Es algo a lo que la persona aún no sabe ni reconoce que le teme, pero esta explicación es obsoleta.

¿Cómo sé si tengo angrofobia?

Percatarse de que padeces una fobia no siempre es sencillo. Resulta evidente cuando tu reacción ante el objeto de ella es exagerada o más intensa y frecuente de lo común. Sin embargo, en cada persona pueden presentarse síntomas diferentes; para la angrofobia, los más comunes son los siguientes:

  • Sudoración: Al sentir que puede llegar a enojarse, los nervios de la persona incrementan y con ellos su transpiración.
  • Incomodidad: La persona no logra sentirse tranquila ni concentrarse en alguna actividad. Se mueve de un lugar a otro a veces de forma inconsciente. Se generan hormigueos corporales y movimientos repetitivos de las extremidades.
  • Nauseas: Son consecuencia de la intensidad de los nervios que sienten al verse expuestos ante una situación que podría hacerlos enfadar.
  • Tensión muscular y aceleración del ritmo cardíaco: Son respuestas físicas ante la expectativa del acontecimiento que pueda detonar el enojo. Las pulsaciones incrementan y los músculos se contraen, incrementando el malestar.
  • Ansiedad extrema: Es el tipo de ansiedad que paraliza a la persona que la experimenta. Ésta impide que sus pensamientos se concreten en acciones a través de movimientos coordinados. Suele presentarse en las personas que sufren una angrofobia más intensa.
  • Pánico imprevisto: Al igual que con el síntoma anterior, éste se presenta en los casos más extremos de la fobia. Es la compilación de todos los síntomas descritos más hiperventilación, llegando incluso al desmayo.

Consecuencias de la fobia. ¿Cómo afecta la vida de las personas?

La angrofobia es una fobia social, ésta afecta directamente la capacidad de las personas que la padecen para relacionarse efectivamente. Con ella las personas suelen sentirse cohibidas de involucrarse en actividades o participar de conversaciones y debates. Se reduce al temor a desencadenar cualquier circunstancia que pueda propiciar su enojo, es decir la razón de la fobia.

Cuando están en esta situación, se aíslan para evitar exponerse a éstas y así mantenerse al margen de la fobia. Sin embargo, esto puede generar otras afecciones, como depresión, sentimientos de soledad y frustración. Todos estos elementos afectan de igual manera el bienestar y la salud física y emocional de la persona. Al mediano y largo plazo pueden terminar impidiéndole desenvolverse normalmente en las actividades de su vida diaria.

 Creo que tengo los síntomas… Ahora, ¿Qué hago?

Si crees que los síntomas descritos concuerdan con lo que sientes cuando puedes enojarte, te preguntarás qué hacer al respecto. Sin embargo, reconocer que puedes estar experimentando esta fobia, es el primer paso para tratarla.

Cada persona es única y esta fobia se puede presentar en diversos grados y con diferentes síntomas. Por eso, los tratamientos varían para cada una, teniendo en cuenta sus particularidades y características de la angrofobia en ella. Sin embargo, entre los métodos más aceptados y usados están los siguientes:

Terapias psicológicas y psiquiátricas

Estos especialistas pueden ayudarte a determinar las causas de la fobia, así como el acontecimiento traumático que la desencadenó. Proporcionan un tratamiento integral para superarlo y así disminuir progresivamente la intensidad con la que se presenta en el paciente.

Fármacos

Éstos tienen como objeto neutralizar los síntomas derivados de la fobia, como la ansiedad y el estrés que ésta genera. Sin embargo, los efectos secundarios que suelen tener llegan a ser contraproducentes para el tratamiento integral del paciente. Por ejemplo, los ansiolíticos disminuyen los síntomas de ansiedad y reducen la frecuencia con la que se presenta la angustia. Empero, pueden afectar la capacidad de concentración de la persona, así como generar insomnio y dependencia a largo plazo. También pueden volverse tolerantes, es decir, la disminución progresiva en el tiempo de su efectividad para mejorar los síntomas.

Ejercicios de relajación y meditación

Incluyen técnicas de respiración y para controlar los pensamientos. Suponen un tratamiento no invasivo que cualquier persona puede practicar progresivamente para ayudarle a controlar o disminuir cualquier afección.

Terapias de choque o exposiciones directas

Puede ser considerada como una terapia psicológica. Consiste en propiciar la situación que desencadena el objeto de la fobia. En este caso, una circunstancia o situación que cause enojo al paciente. Al generarse, se prevén las consecuencias, lo que promueve que la persona reconozca los sentimientos que experimenta en el momento. El propósito es que los acepte y empiece a gestionarlos positivamente, para disminuir poco a poco la intensidad de ésta.

Estas terapias pueden resultar muy incómodas inicialmente, ya que se obliga al paciente a enfrentar directamente la raíz del problema. Sin embargo, es así como tanto él, como el terapeuta pueden observar cuál es la gravedad de la angrofobia. Teniendo la información obtenida de este tratamiento, es más fácil hacerle frente de la manera más adecuada para el paciente.

Tratamiento de hipnosis clínica

La persona que padece la fobia reconoce que es irracional su temor, pero aun así no puede evitarlo. En estos casos, algunos especialistas recurren a tratamientos de modificación de conducta a través de la aplicación de hipnosis clínica. Ésta es considerada más efectiva, debido a que posibilita una penetración más eficaz a los condicionamientos del comportamiento del paciente.

¿Qué podemos hacer si conocemos a alguien que tiene angrofobia?

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El apoyo social es sumamente importante. Si conoces a alguien que pueda tener angrofobia, es de gran ayuda que le comuniques que existen tratamientos para controlarla. También, que no debe dejar que la frustración que le puede generar tenerla afecte negativamente su vida. Igualmente, es importante conocer que es una condición que nadie escoge ni quiere tener. Es decir, que cualquier persona podría llegar a tener o adquirir esta u otra fobia. Esto no debe hacerla objeto de burla o discriminación, éstos tratos suelen tener consecuencias igual de graves que la fobia.